lunes, noviembre 5

Presencia de Dios (respuesta a Benedetti)


Digamos que le buscaste incansablemente
en pozos celestes de la republica oriental.
No dejaste de cubrir los espacios de dolor,
espacios constantes de alguna esperanza,
de felicidad no autoconvencida, sino sonante.
De permitirle al que llamaste inerte de corazón
llenar tu soledad no hubieses vivido desolado.
Redondas pasiones convertidas en heridas,
le llamaste insoportable ausencia
porque alguna vez le esperaste?
buscaste verso que conjugara perfecto
o ciertamente le esperaste?
Le escribiste con un logo nunca un rhema
y su ausencia te conmueve, te llevó al verso.
Maestro, La presencia del que mueve
es más que la ausencia de tus versos
hoy descansas, no sé si en paz
nunca le creíste que en el cielo
hay un lugar de júbilo para el jubilado.

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