En la armonía de un vacío
se abren las puertas, riegan mis plantas
se atrinchera la utopía
se sienta a mi lado
me cuenta sus pasos
una carcajada estridente
sirve café al alba
sueña conmigo al compás de la noche
canta tonadas infantiles
fantasea con la incipiente primavera
perece como hoja de otoño
Entre el oscuro pavor de un silencio
voy a cerrar mis ojos
al despertar tendré tierra sobre mí
una casa nueva de dos por dos
un tapiz de cemento
decorada de brotes que no veré jamás.
Hoy a otro cuenta sus pasos
a otro prepara el café
a otro sepultará al postrer día.
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