El vicio anega en el desamparo de la noche
el amor mira fijamente desde un rincón.
La paciencia garbea buscando que la intriga guarde silencio.
por su lado:
los temores buscan también el protagonismo.
Cuando enmudece la intriga de inmediato la paciencia toma la palabra,
callando a los temores que fuerte e intencionadamente expresan su furia...
entran en pugna:
Los temores tienen como aleados a
la vergüenza, la indignidad, la incapacidad y los recuerdos.
En la otra esquina está apacible la paciencia.
Fruto bendito lleno de virtud, perteneciente al carácter único.
Me anestesia ver su mano, me apacigua ver su manto,
me aquieta su corona, me sanan sus llagas,
pues guerrera de mil batallas fue la paciencia.
me cambia su sangre...
se oye la campana, miradas fijas acelerada respiración...
vergüenza y recuerdo se unen dando el primer golpe
directamente al alma, seco impacta... destruye y obviamente avergüenza.
El amor sufre en un rincón, pero la paciencia se levanta,
lo mira y... en sus ojos muestra serenidad, entonces el amor
vuelve a creer y recibe destellos de esperanza.
Ingreso triunfal de la esperanza:
está aquí la esperanza, señor amor pierda cuidado,
pues lo más probable es que usted sea el vencedor.
¡Yo!,
¡Sí usted!... pero deje que la paciencia haga lo suyo...
entonces espero, respondió casi alegre el amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario